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lunes, 26 de mayo de 2014

El color de la magia: álbum de memorias


La idea de leer todos un libro no es hacer una reseña sin más, sino adentrarnos en un tema muy particular que nos produzca el libro y el mío es el álbum de memorias.

Cuando vuelves a leer un libro ya sabes lo que va a suceder y en algunos es sólo recordar detalles olvidados de la trama, o en otros es detectar pequeñas cosas que antes no contemplaste. Los libros de Terry Pratchett no tienen nada escondidos, son crudamente abiertos, así que la segunda opción queda completamente descartada. Y más allá de lo que sólo representa la primera opción hay algo más con esta saga.

Para quienes no sepa ‘El color de la magia’ es el primer libro de una saga muy extensa. Y con orgullo digo que me he leído casi todos los libros. Si no me equivoco, me falta sólo el último, pero eso es porque no lo encuentro en español, aún. Y por muy independientes que estas historias sean hay cierto hilo conductor que es la continuidad. Las historias transcurren en una línea temporal continua, no hay libros que se salten varios años atrás, no con respecto a la historia ya narrada, no tiene precuelas. Y el otro elemento es el lugar. Todo transcurre en el mismo lugar, no tan pequeño como una casa, una ciudad o un país, sino en el mundo por completo. Pero a pesar de ser tan grande continua siendo un espacio limitado.

Entonces, si nos encontramos con un personaje en el libro treinta, por decir algo, y a este lo han mencionado ya en el libro tres, sabrás que este personaje ha crecido, madurado, evolucionado, como cualquier ser humano real. Y es así mismo como cualquier ser humano real, o lugar real. El volver a mirar uno de los primeros libros, es como rebuscar recuerdos en un álbum fotográfico.

Y es ese el sentimiento que sentía de manera constante, mientras lo leía. Al principio del libro se menciona un incendio y que este es sólo el primero. También se comenta como los comerciantes se organizan ante el Patricio. Nos muestra como es la Ankh-Morpork de ese entonces. Y luego de haber leído tantos libros del mundodisco me quedo pensando tanto cambio. Y es que cambia tanto, pero no deja de ser lo que en realidad es. Los incendios luego se volverán más comunes, tanto que no necesitan ser narrados para saber que habrás alguno que se esté dando en ese momento. El Patricio hace de Ankh-Morpork una maquinaria que funciona con tal gusto, que a cualquiera se le ocurriría organizar a los asesinos en el mundo real, como sucede en esta ciudad.

El mundodisco, es el mundodisco tanto en el primer libro como en el último que ha sido publicado. Ankh Morpork sigue siendo Ankh Morpork, con algunos cambios, es verdad, pero indiscutiblemente es la misma ciudad. Y Rincewind, nuestro protagonista de este libro, sigue siendo el mismo por mucho que las cosas en su vida vayan trastornándola. No dejan de ser, ni los lugares ni los personajes.

Y como en un álbum de fotos da nostalgia mirar hacia atrás y contemplar lo que fue. Se produce una añoranza que te hace querer regresar, pero este camino que Terry ha ido construyendo para los lectores está tan bien andado, que por muy bueno que sea el inicio de todo esto vale la pena seguir adelante.


sábado, 24 de mayo de 2014

El color de la magia: el juego de los dados

Cuando Esther propuso un reto de lectura me emocioné porque hacía bastante tiempo que quería sentarme a leer en conjunto con otras personas para debatir y discutir sobre algún libro interesante. Es por esa razón que acepté de buena gana que situara El Color de la Magia en nuestras vidas para poder empaparnos con el trabajo de Terry Pratchett. No es que jamás haya escuchado sobre este escritor, pero debo ser sincera y confesar que nunca había tenido intenciones de leerlo. Hasta ahora.


Los retos que nos proponemos aquí en ESN son particulares porque la idea es reconstruir el libro en base a la perspectivas de cada uno de sus miembros; es decir, no intentamos echar por tierra el valor de las obras literarias sino hacer brillar determinados factores que cada uno de nosotros, por su manera de ser y ver las cosas, encuentra en ellas.

En mi caso, lo que más me gustó de esta fantasiosa construcción fue la mezcla de géneros y el papel que cumplen los seres divinos de este nuevo y extraordinario mundo, el cual se nos presenta para hacerle competencia a Narnia y a Harry Potter. Son estos factores místico-religiosos en los que decidí afincarme para escribir las líneas que conformarán mi opinión sobre este libro.

Antes de hablar sobre la divinidad es necesario dedicarle unas palabras a A’Tuin, la colosal tortuga que nada por el inmenso espacio llevando en su caparazón a cuatro elefantes que sostienen Mundodisco sobre sus lomos. ¿Lograría imaginar alguien que semejante criatura, que semejante escenario sea posible? Gracias a Terry puedo mirar al cielo y creer que no sabemos nada y cualquier cosa podría pasar. La belleza del origen del Universo, del Mundo y todo lo que conocemos es parodiado con una habilidad magnífica; después de aprender sobre A’Tuin, vivir en el planeta Tierra no es nada interesante. Especialmente porque los personajes que allí se desenvuelven resultan tremendamente curiosos a la hora de ser evaluados.

Los personajes llegan a ganarse tu afecto, a pesar de que en determinadas ocasiones sentí que eran descartados demasiado rápido; en algunos punto sentía que no estaba disfrutando en su totalidad porque los sucesos acontecían con una rapidez pasmosa. Entre Dosflores y Rincewind, me quedo con el inocente y desesperante turista porque del mago solo quiero saber cómo será su verdadero encuentro con La Muerte; la inesperada unión entre Hrun, el Bárbaro, y Liessa Wyrmbidder, Reina del Wymberg, también me encantó (ligero romance/pasión no viene mal de vez en cuando). No obstante, fueron Dama y Sino quienes me maravillaron y el "juego de dados" fue mi parte favorita de todo el libro.

En ellos dos quiero afincarme.

Leer la escena donde los dioses juegan en un tablero con fichas reales me recordó mucho al trabajo de Homero y Virgilio porque el papel que cumplen los panteones mitológicos en la Ilíada, la Odisea y la Eneida son exactamente iguales (tal vez porque ambos son de género épico, en el sentido de que cuentan los orígenes de una cultura), aunque nunca verás a una Atenea/Minerva o a un Apolo echando dados sobre la mesa y apareciendo criaturas de la nada.

Si le doy tanta importancia a Dama y Sino es porque esa manía de controlar a voluntad y por interés el destino no es nueva, sin duda, y tampoco es exclusiva en los seres divinos. No es un Dioses Vs. Humanos, es la imposición de alguien sobre alguien, de algo sobre algo. ¿Cuántos de nosotros no hemos querido hacer lo mismo? Inclusive para los dioses griegos y romanos el destino estaba vetado, porque cada quien nace con un hilo dorado que seres superiores se encargarán de cortar en el momento oportuno; es decir, todo y nada está escrito en piedra. Y con estas sencillas apariciones, Pratchett logra susurrarnos al oído: no creas que solo me dedico a bromear.

En Mundodisco la vida es extraña, especialmente por ese raro descubrimiento al cual denominan octarino; dragones, héroes, magos, criaturas mágicas, dioses y diosas, mercenarios, damas en peligro, intrigas, imperios de oro, fábulas marinas… Es gracioso ver sintetizado en un solo libro la ciencia, la religión, las costumbres y la vida en sí con un tono natural, chistoso y despreocupado. El Color de la Magia no narra simplemente las historias de diversos personajes, narra en realidad la historia del mundo transformada por la comedia, la aventura y la magia.


Y en base a este fundamento me tomo el atrevimiento de decir: Hay que leerlo.

Libros y espera



Existen muchas personas que dedican gran parte de su tiempo a ir y venir por diferentes sitios, tramitando documentos, pagando facturas, esperando respuestas.

La espera en un banco suele ser una de las peores. Y digo una de las peores porque la que se lleva el premio es la del Seguro Social. 

Pero no es de burocracia de lo que escribiré, sino de libros.


¿Cómo se relacionan?
Pues es simple.

Durante los últimos diez días me he dedicado a observar a mi alrededor, buscando lectores en cualquier lugar, desde transporte público hasta en el mismo salón de clases.

No emitiré el estudio estadístico completo, pero básicamente de cada 100 personas entre los 15 y 60 años, solo 6 tenían algún libro en la mano.

Ecuador es un país en el que cada persona lee un promedio de medio libro al año.

La cifra es tan deprimente que de repente me dieron ganas de reírme de manera histérica.


Existen tantos lugares para leer, lugares a los que se debe acudir con algo para matar el tiempo de espera.

La espera sin un buen libro es absurda.

O al menos lo es para mí.

La excusa de que no se lee porque "no hay tiempo" no aplica en la mayoría de los casos.

Siempre hay tiempo para un libro.

Un hombre mayor leía A sangre Fría de Truman Capote mientras esperaba en el edificio principal del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social hace unos días.

Una joven se sentó a mi lado de camino a casa la semana pasada.  Leía 50 sombras de Grey.

Ayer uno de mis compañeros de universidad compró Hamlet de Shakespeare y tal vez hoy lo haya terminado de leer mientras iba a su trabajo en transporte público.

Me emocioné al ver a cada una de estas personas, la chica Grey incluida.

Porque por muy feo o raro que me parezca a mí un libro, al menos otro ser humano está leyendo.

Y mientras lea, yo soy feliz.

La lectura no es obligación, ni tampoco un deber cívico o legal.

Se lee por amor al arte.

Y qué mejor si puedes invertir un par de minutos en una página de ese gran libro que desempolvaste o que te obsequiaron recientemente. 

No importa lo que leas, eres diferente de tu vecino y de tus padres; lo importante es leer.

Y convertir de a poco ese "medio libro"  del ecuatoriano, en uno entero.

O en dos.




miércoles, 21 de mayo de 2014

Jerga literaria


No vengo a tratar de términos académicos empleados en el medio de la publicación, edición u otras etapas de la producción de un libro o de los oficios vinculados a la literatura. El tema a tratar es un mal que a muchos seguidores de algunos libros en específicos, esos que levantan fandoms, nos sucede.

Y es que el día del orgullo friki está a la vuelta de la esquina y esa esquina es el fin de semana. El 25 de mayo se celebra el día del orgullo friki. Por lo del estreno de una película de Star Wars, una nueva esperanza. Y también es el día de la toalla, que para quienes no hayan leído la guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams, se están perdiendo de conocer lo valiosísimo de este día, y el tema acá no es hablar de este libro así que mejor vayan léanlo y averígüenlo por sí mismos.

Cómo mencionaba sobre el frikismo, lo hago en un blog de literatura porque si están por acá son unos frikis de los libros. Y es que esa parte de la cultura popular que cae en la definición de friki se ha visto muy influenciada por la literatura, como es el caso de Douglas Adams. O a la inversa, esta se propaga tanto que llega a la literatura. Y para no irnos más lejos Star Wars es un claro ejemplo de ello. Si no lo creen vayan a averiguar cuántos libros conforman el universo expandido de esta saga cinematográfica, la  vida es corta para leerlos.

Y por eso el tema de hoy es un tópico que entra tanto en nuestro usual debate de literatura, como en el campo friki. Y es cuando aquellos términos, frases, jergas de la cotidianeidad de nuestros libros, y personajes que le habitan, se convierten en algo tan propio que no podemos estimar nuestro mundo sin expresarnos como si estuviéramos en el universo de Harry Potter, Cazadores de Sombras, El Señor de los Anillos, por mencionar a los más populares.

¿Cuántos de ustedes no han padecido ante la incomprensión mundana de aquellos que no saben de qué estás hablando cuando sueltas frases tan comunes y tradicionales como ‘gárgolas galopantes’? Que si te refieres a alguien como ‘Divergente’ se lo puede llegar a tomar como un insulto.

Y es que como dicen los profesores de lengua, los libros amplían tu vocabulario, lo que ellos no consideran en sus discursos es que este vocabulario en algunos casos viene de otras lenguas, de otros mundos y en el día a día quienes poseen ese conocimiento particular resultan incomprendidos. Es como hablar en clave, a tu alrededor puede que no te entiendan. Hay que ver también lo positivo y es que es una manera práctica de detectar lectores o personas con gustos similares.

Regresando al tema de  la polémica. Muchos a tu alrededor puede que también se asusten al escucharte hablar de una manera para ellos desconocida y con palabras que tal vez en el diccionario no existan. Habrá quienes dirán que hablas en lenguas o que estas poseído por algún demonio. Definitivamente, la ignorancia fomenta el bullying.

Pero ¡calma! No eres el único. Y como sé que este no es al único inconveniente al que te enfrentas continuaré tratando estos temas que si bien no sirven para superar el problema, al menos quedan como constancia de que no estás solo en la aventura de leer. Y arriésgate sin miedo, que son mayores los placeres que un libro te puede dar (y no hablo de literatura erótica) que las incomodidades sociales que se te pueden presentan por ser lector.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Bifurcaciones Literarias



Había estado pensando en escribir esta entrada prácticamente desde el momento en que creamos este blog, si no es que antes, el problema radicaba en que necesitaba tiempo para centrar mis ideas y ver como las expresaba de la mejor forma posible, que luego ni yo me entiendo y termino confundiendo a todo el mundo.

Lo primero que me viene a la mente cuando escucho Bifurcación Literaria son sin lugar a dudas los fanfictions. Y es que en esos escritos, muchos buenos y otros pésimos, vemos el trabajo de personas creativas que -a conciencia o no- crearon una Bifurcación en la historia principal. He leído fanfictions muy variados, y he de decir que hay muy pero muy buenos e interesantes. Todos ellos surgen con un cambio en alguna acción de uno o varios personajes que causan un efecto mariposa en la historia de nuestro libro.

Hay libros que se han escrito de una forma tan rígida que posiblemente no admita este tipo de bifurcaciones (ahora mismo no se me ocurre cual) pero en contraste tenemos infinidad de manuscritos que están esperando ser bifurcados para que creen con él estupendas u horripilantes historias alternativas (vampiros con brillantina pelando junto a Harry, Ron y Hermione por ejemplo) . Y, claro está, cuando el fanfiction no se ha escrito, siempre nos preguntaremos cual hubiese sido el final del libro si el autor decidía omitir o cambiar alguna acción.

Hay un ejemplo que me gusta mucho utilizar cuando toco el tema de las bifurcaciones literarias es uno de Harry Potter puesto que salta a la vista. Cuando el prisionero hace su aparición en la historia, tenemos a un inteligente Crookshanks que trata de asesinar a Scabbers a sabiendas de que este pultimo es Peter Pettigrew. ¿Qué hubiera pasado si el gato se comía a la rata?

Por un lado tenemos a un Sirius que seguramente hubiera regresado voluntariamente a Azkaban en donde posiblemente hubiera sido besado por un dementor. Tenemos también que muy posiblemente el ascenso de El Señor Oscuro se hubiera visto retrasado mucho tiempo. Cedric vivo y ganador del torneo de los tres magos, el gemelo teniendo muchos hijos, Ojo Loco más loco pero vivo, Dumbledore vivo, Fudge aún de ministro y un ministerio corrupto. ¿Qué más hubiera pasado si el gato se comía a la rata?

Os voy a invitar a participar en los comentarios, me gustaría que hagan sus teorías sobre cualquier libro y sobre la posible historia bifurcada que hubiera resultado si algo sucedía o dejaba de suceder. 

lunes, 12 de mayo de 2014

Cuando el favorito llega

Hablar sobre mi libro favorito es referirme a la Literatura que enseña, que endulza cada línea con algún pensamiento sobre la realidad, sea del género que sea.

De la forma en la que yo lo veo, cada persona está hecha para un libro, y no al revés.

Eres un individuo navegando a través del mundo hasta que el Cosmos decide que ha llegado el momento de que llegues a tu libro, ese que va a acompañarte hasta el final.

Simplemente pasa.

Llega de la manera más extraña o más ordinaria, lo encuentras o alguien te lo recomienda, puede llegar como sea, pero lo conoces y la vida que tenías da un giro, que, tal vez parezca pequeño, pero que va generando cambios progresivos.

Para quienes me conocen sería fácil resolver esta incógnita: El libro favorito de Gabriela es Harry Potter.

Pues vale, que no solo hay un libro de Potter, así que técnicamente sería mi saga favorita.

No lo niego, Harry me acompañó durante toda mi época de colegio y fue absolutamente maravilloso, tanto que me llevó a conocer gente que actualmente conforma mi grupo de amigos más cercano.

Pero no por todo lo significativo que es el chico mago en mi vida su historia es mi preferida.
Lo siento por quienes apostaban a que sí.

Aprendí que cada libro tiene su encanto si es leído con el humor y en el momento adecuados.
Y que es eso lo que marca la preferencia por uno en particular.


Siendo así, podría referirme ahora a Si decido quedarme como uno de mis favoritos.

No es un libro extraordinario, ni pasará a ser un clásico universal, pero para mí ha sido una de las historias más reales y emotivas que he leído.

No tiene contenido histórico, como la obra unigénita de Anna Frank, tampoco se ambienta en un castillo oscuro y frío como las novelas de las chicas Brönte.

Tampoco es narrada por el acompañante del detective más famoso de la Literatura, y, claro está, no es un libro sobre Cáncer.

Simplemente es la historia de una adolescente normal, con una familia normal, un novio normal y amigos normales, lo que marca el cambio es un solo incidente.

Un segundo, un pequeño momento del que no se es dueño, ese único instante genera un cambio tan drástico que se creería una conspiración por parte de la vida para ella.

Por ser tan normal.

El encanto que tuvo para mí este libro es indescriptible, y es por eso que digo que los favoritos llegan cuando menos se los espera.

Y es que no es el único.

Para ilustrar un poco mi punto, les contaré un secreto: 

Yo no leí El Principito hasta que tuve 17 años.


Conozco personas que lo leyeron en la escuela, o que les fue presentado en el colegio y era como: "no puedo creer que no lo hayas leído todavía", pues les diré algo, no creo que leerlo cuando niña haya sido lo mismo, ni tampoco creo que haya dejado la misma huella.

En pocas páginas, Antoine relata la historia de la humanidad, sin mucha parafernalia, vista a través de los ojos  de un extraterrestre, que siente, piensa y busca el bien.

Cada persona es un mundo, y en el mundo del Principito yo me quedé atrapada; cada frase, cada pensamiento suyo me embelesa como solo podría pasarle al niño interno que no muere nunca.

Hay tanta filosofía plasmada en sus páginas que puede ser leído una cantidad infinita de veces, y aún así, puede encontrársele un significado diferente a una o dos frases.


Es al título de este pequeño libro al que mi mente siempre acude cuando de hablar de preferidos se trata.

Y creo que seguirá siendo así por un buen tiempo.






jueves, 8 de mayo de 2014

Lectura Vs. Literatura

Había tardado demasiado en escribir esta entrada planificada para hacía milenios, pero por fin pude sentarme a elaborarla. En realidad, no sabía cómo comenzar y tuve que leer y releer las publicaciones de Esther y Julio sobre el tema para poder “inspirarme”. En lo particular, soy de esas odiosas personas que resguardan cuidadosamente los clásicos porque… ¡Bendito sea Dios! Para mí no hay nada mejor que un clásico. Lo que viene a preguntarme, ¿Esas trilogías y sagas dedicadas al público juvenil serán considerados clásicos algún día? ¿Logran ingresar a ese delicado espacio que compone la literatura? Hace un par de días decía Rodrigo Fresán algo muy cierto y nada evidente: Está en crisis el best-seller, no la literatura.


Dicho esto, creo que el problema está originado en que todos creen, de forma errónea, que cualquier libro que presenta una historia interesante ampliamente recomendado por las masas y los mercados es considerado literatura. Y no, no es así. Literatura requiere mucho más que una simple trama, lo decía en mi anterior entrada, y es que cada palabra debe arrastrar tras sí un mundo imaginario arrancado de la realidad para arrasar con tendencias, pensamientos y convenciones. La palabra es la madre de la literatura y no todos tienen el poder de aclamarla y hacerla suya.

Realmente me cuesta creer que alguien pueda leer porque el grupo donde se desenvuelve lo hace también. Leer requiere más que buscar la permanencia en una “secta” o una tendencia social; leer, de verdad-verdad, implica una paciencia infinita y una sed enferma del saber. Y disfrutar con lo que se lee es como la cereza del pastel, tremendamente delicioso y placentero. La lectura es una droga, es capaz de comportarse como un alucinógeno, pero no es de las baratas ni cabe en la boca de todo el mundo. ¿No decían antiguamente que la literatura es de la élite?
Claramente, no podemos pretender que todo texto literario se comporte como los versos de Homero, Virgilio o Dante. Todos necesitamos un respiro en algún momento de nuestra carrera literaria, especialmente los más jóvenes que apenas aprenden a leer y en la escuela pretenden que hagan un análisis sobre los cuentos de Quiroga (hablo desde una experiencia propia). Y es allí donde creo que, antiguamente y no sé en qué momento, comenzaron a crearse los fenómenos juveniles que hoy convergen en puntos comunes y repetitivos. No voy a decir que sagas como Harry Potter, Crepúsculo, Divergente o Los Juegos del Hambre son bloques insustanciales que deben quemarse (si lo digo, doy autorización de que me corten la lengua), pero voy a ser franca y decir que no hay que encasillarlos en el mismo espacio con otras obras cuya trascendencia va más allá de la historia.

Así como El Principito es bueno para iniciarse en la literatura, creo que hay libros que son buenos para iniciarse en la lectura. No, señores, no es lo mismo. Crear el hábito de leer es difícil, mucho más si en la escuela colocan ejemplares de Poe, Rómulo Gallegos y Cervantes. Hay que dar por hecho que son muy pocos los que aprecian las enseñanzas que estos textos dan en primaria y bachillerato; el resto, solo logra cogerle un odio ferviente a la literatura. Sin embargo, cuando tenemos libros como los de Rowling, Meyer o Suzanne Collins, leer se vuelve un paseo; leer se vuelve divertido, agradable, emocionante.

Más que ser una tendencia social, creo que es una nueva manera de forjar un hábito importante. No discrimino la lectura juvenil, pero considero que ese género nuevo y extraño llamado literatura juvenil no acobija a cuanto libro de triángulos amorosos y mundos apocalípticos salga al mercado. Llegando a este punto, creo que hay sagas que son buenas y otras que son malas no por la historia que cuentan sino por cómo la abordan; tramas que pueden dar mucho más de lo que dan por ser embadurnadas con retoques amorosos y absurdos para agradar a un público que busca, únicamente, dejarse llevar por la fantasía.

Esta lectura por moda, como titulamos el tema a tratar, tiene sus puntos fuertes y débiles: es un camino mucho más acertado que el de los clásicos para encaminar a los jóvenes al paraíso idílico de la literatura, pero encerrada en patrones repetitivos y mundanos produce un efecto confuso en quienes la abrazan, que después de devorar las cientos de páginas que componen las sagas no saben qué hacer a continuación y ni siquiera piensan en probar a Vargas Llosa, a las hermanas Brontë o autores poco conocidos y afamados.

Una cosa es disfrutar la lectura y otra amar la literatura. Ambas pueden ir tomadas de la mano en algunos caso, felizmente enamoradas, y en otros son palabras que al descubrirse la una a la otra, entendiendo lo diferentes que son, deciden divorciarse sin tregua. La lectura puede ser transmitida por el colectivo, por los que nos rodean y aconsejan, pero está en nosotros decidir qué haremos con eso: convertirlo en un simple hobby o convertirnos en su amante ideal.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Los horrores de Ender

He escrito varias entradas sobre estos libros . La más reciente es la que publiqué en este mismo blog bajo el título "Mi Libro Favorito" en donde contaba exactamente los motivos por los que, precisamente, lo definía como mi libro favorito muy por encima de títulos como Harry Potter.

Charlando con Esther salió la conversación de que libro estoy leyendo actualmente, le comenté que leo la Sombra de Ender y El Color de la Magia. Ella, al igual que yo, coincide en que esta es una saga muy buena y que -literalmente- "es lo más".

Peo en estos pocos minutos de conversa, discutiendo cual es el orden de lectura cronológico correcto, en mi cabeza se formaron ideas que antes había ya tenido pero a las que no les presté mucha atención.

Y es que si analizamos a fondo el primer libro podemos encontrar temas muy fuertes y que actualmente son ilegales y van en contra de los derechos fundamentales de todas las personas, en especial de los niños.

Salvando excepciones puntuales, en nuestro actual mundo llegar tan solo a pensar en utilizar infantes en conflictos bélicos sería un crimen. Ver la explotación que sufren estos muchachos en su proceso de formación y rompe los límites de lo racional y nos hace pensar en exactamente esas excepciones que toqué en este párrafo.

Quizá esta entrada esté un poco fuera de la temática literatura, más sin embargo, considero que al tratarse de un tema de reflexión que nace a partir de un libro de senda calidad merece la pena escribir una entrada en consecuencia.

Es este el punto al que quería llegar. Si bien la primera impresión que podría causar Ender es "eso no pasa ahora" si nos ponemos a analizar la situación actual de nuestra "civilización" si que está pasando el usar niños en guerras. Vemos niños usados en guerras de pandillas, niños que sirven como herramientas para las guerras de narcotraficantes y ladrones. Y mucho peor, países con religiones poco tradicionales que presuntamente estarían entrenando niños para intervenciones bélicas.

Pero, en todo caso, regresando a la temática central del blog, decir que Ender encierra muchos de los horrores que actualmente están aflorando en nuestro "civilizado" mundo.

sábado, 3 de mayo de 2014

EL favorito es...

Cuando eres conocido por tu gusto a la lectura es bueno tener a la mano la respuesta a una pregunta común: ¿Cuál es tu libro favorito? Contestarla puede generar dilemas internos, el cerebro trabaja afanosamente para encontrar un título en la biblioteca personal de lecturas recientes y antiguas para que tu boca emita una respuesta clara, decente y sincera. En breves palabras, escoger un libro favorito es una tarea endemoniadamente difícil. Lo que uno suele hacer, cuando no sabe que contestar, es repasar minuciosamente a los autores que conoce, tratando de descifrar cuál de sus obras merece erigirse como la primordial.

Por esta razón, aunque ya tengo mi respuesta a esa difícil pregunta, haré honor a mi escritora favorita mencionándola antes contestar: Anna Frank, una de esas almas que jamás llegó a dar lo que tenía que dar en este mundo a causa de la ideología enferma de un sujeto con ansias de poder y control; su diario es más que la recopilación de los últimos días de una niña judía en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, es la prueba fehaciente de una verdadera escritora floreciendo y siendo cortada de un tajo sin contemplaciones. El Diario de Anna Frank está escrito por la mejor escritora que he leído, pero no se erige como el principal en mi biblioteca personal.

Detrás de ella está, muy cerquita, Stieg Larsson, otra estrella que se apagó sin preverlo y sin enterarse que llegaría a iluminar el vasto cielo. La saga de Millenium es extraordinaria y toda persona que se interese por obras de gran contenido –de cualquier ámbito- debería leerla. Si adoro a este escritor es porque me permitió conocer a uno de los mejores personajes literarios de la historia universal: Lisbeth Salander. Está trabajado de forma tan maravillosa que logras enamorarte de ella a pesar de su agrio carácter, su ética dudosa y sus terribles acciones. Sin embargo, no me atrevería a decir que Milleniumcompone el favorito.


En realidad, y resulta gracioso que así sea, mi favorito es la novela de mi tercera escritora más amada: Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë.


Desde que leí Cumbres Borrascosas supe jamás encontraría un libro que me gustara tanto, supe que nunca encontraría un libro que fuera capaz de conmoverme, enojarme, alegrarme y hacerme explotar emocionalmente con cada letra. Es decir, desde que leí Cumbres Borrascosas supe que este sería mi libro favorito y el día de hoy no he cambiado de parecer. 

Soy de las que presta muchísima atención a los detalles poéticos de la obra, siempre he pensado que hasta la historia más tonta puede contarse de manera exquisita. Es esto en lo que me baso a la hora de criticar un libro, porque para mí los libros esconden más que una simple trama entretenida; los libros literarios son palabras, palabras vivas y encendidas capaces de quebrar espíritus, convenciones, pensamientos y tendencias. Cumbres Borrascosas es una de esas pocas novelas que lees y logra atraparte no solo por la historia sino por la manera como está narrada.

No recuerdo exactamente qué edad tenía, pero sé que fue un tiempo donde me obsesioné por recolectar títulos clásicos en mi biblioteca (digo títulos porque muchos de ellos aún no los he leído y siguen cogiendo polvo en la estantería). En ese entonces, escogí Cumbres Borrascosasporque me llamaba la atención la sinopsis de la Editorial Palma Viajera, quienes tienen una colección inmensa de clásicos universales. Le leí en el transcurso de dos meses, entre obligaciones diarias, pues en ocasiones debía releer los pasajes a causa de la emoción que me causaban. Emily Brontë, con esta única novela, se incorporó a mi reducida lista de escritores adorados.

La divina calidad de su escritura es aderezada por la pasión impregnada en escenas variopintas. Y lo más maravilloso es que un personaje externo y secundario es quien nos narra la dramática historia de Catherine Earnshaw y Heathcliff, personajes viles y extremadamente espléndidos que se atacan mutuamente a causa del resentimiento y la malicia que su amor les produce. Sentimientos tan transparentes y palpables que casi te alteran los nervios del cuerpo y te aumentan la presión sanguínea; sentimientos tan mundanos y comunes que elevados a un grado de melodrama extremo terminan convirtiéndose en espejos de la realidad.  

Si hay una pareja que puedes amar y odiar con la misma intensidad es la de Catherine y Heathcliff. Si hay una pareja que puede producirte ternura, dolor, repugnancia, incredulidad e indignación es la de Catherine y Heathcliff. Y si hay una novela romántica-dramática que debes leer antes de pasar a mejor vida es Cumbres Borrascosas. Es una novela para reír, llorar, odiar, amar… es una novela que sintetiza el objetivo principal de la lectura en general: hacerte consciente de la tinta sobre el papel,  hacerte degustador de las palabras, hacerte sentir vivamente la historia.

miércoles, 30 de abril de 2014

Mi libro favorito


Escribir esta entrada me cuesta mucho, ya que elegir un libro favorito es mucho más complicado que elegir que el más me gustó. Tengo acá sentimientos encontrados, alegrías que surgen y tristezas que buscan emerger. Muchos de los libros que he leído han sido huecos, me contando solamente una historia. En cambio, ha existido también unos cuantos que adicional a la historia me han dejado mensajes muy claros y enriquecedores.

Por ejemplo, cuando leí El Señor de las Moscas tenía muy claro que me inmiscuía en un tipo de literatura al que siempre fui reacio. En mi mente la palabra "clásico" tenía un significado muy ligado a aburrimiento. Aunque no haya disfrutado de la misma forma que cuando leo fantasía, debo decir que este libro está muy lejos de ser aburrido. No es mi libro favorito pero he de decir que estuvo entre los finalistas, cada uno con sus motivos. Golding fue un genio al escribir este libro, nos mostró como una sociedad funciona, nos enseñó los peligros que la civilización implica y como muchas veces el raciocinio es vencido por los más bajos instintos de las personas. 




Este es otro claro ejemplo de uno de los libros que descarté de la lista. Rowling hizo lo que muchos intentaron de manera infructuosa. J.K. convirtió a una generación que veía a los libros como enemigos en lectores. Soy una de esas personas. Si bien este no es mi libro favorito, también se encuentra en mi lista de finalistas por un gran motivo: me enseñó a leer.
La historia del niño mago es tan envolvente, interesante y con sentido que te obligan a leer y leer hasta que te encuentras llorando en la muerte de Dobby y hasta que una sonrisa se te dibuja en el rostro cuando Teddy Lupin es mencionado en el epílogo de la histora. 




Ender es la mejor historia que he leído en mi vida. Si bien a simple vista es una historia más de ciencia ficción, encierra mucho más que solo eso. Vemos como la única forma de que la paz en la tierra exista es que haya algo exterior que amenace con destruir el planeta. Observamos como los eternos enemigos (USA y Rusia) trabajan como uno para lograr de esa forma la perpetuidad humana. 

Otro tema que se trata en Los Juegos de Ender es quizá un Tabú actual. Infantes que son entrenados para la guerra, niños que están siendo preparados para pelear las batallas que deberías ser peleadas por los adultos. Muertes de niños a manos de niños con la única intención de obtener a alguien lo suficientemente hábil como para destruir por completo a la raza invasora.

Observamos el exterminio de una especie para que otra sobreviva. Quizá lo más impactante de toda esta historia es como los niños son manipulados para que hagan un trabajo que muy seguramente no harían a conciencia. 

Detrás de todos estos actos reprochables e inaceptables, también podemos ver la manipulación de un niño para hacerse con el poder. Pero quizá lo más importante, la humildad de aquel que "salvó al mundo" de la especie que años atrás habían causado muchas muertes.

Este, sin lugar alguno a duda, es mi libro favorito.

martes, 29 de abril de 2014

Leer por moda


En una entrada anterior Julio invitaba a cuestionarnos este asunto.

En su entrada, él mencionaba que en realidad no existen, que es un mito, que es sólo el invento de algunos haters para tener una excusa más para criticar a la humanidad. Pero yo le digo NO, en realidad existen, es una situación tan obvia que no la podemos tapar con un dedo. Basta mirar al grupo denominado hipster. Un grupo de pseudo-intelectuales que para evitar ser mainstream hacen cosas rebuscadas, según ellos. Y obviamente para ser, o mejor dicho parecer, lo que pretenden necesitan documentarse y por su moda leen. Y por otro lado tenemos el alto número, en crecimiento de los fandoms. Que soy Divergente y no puedo ser controlado/a; y obviamente para comprender la frase necesitamos leer los libros, y para ser aceptados en el entorno de algún divergente, o cualquier otro fandom literario, es necesario leer.

Aclarado el punto de que sí existen los lectores por moda, cosa que veo difícil de cubrir, vamos al cuestionamiento clave de la propuesta. ¿Es esto bueno o malo? y ¿hasta qué punto?

Leer es bueno y dejarse llevar por las modas es malo.


Yendo al primer grupo, el de los hipster. Es altamente cuestionable que alguien se deje introducir en un hábito sólo por que a las personas que le rodean les gusta aquello. Es una prueba de la falta de personalidad. Lo único positivo que se puede encontrar en esta conducta es que a la larga, si tienen afinidad por la lectura, esta se convierta en un hábito edificante y se desembarace de la necesidad de hacer sólo para parecer.

Y en el caso de los fandoms. El fenómeno que promueven las redes sociales hace que se difunda la lilteratura. Punto a favor. Lamentablemente la popularidad de determinados sub-géneros y métodos de escritura -como el hacer de todo una trilogía- hace que se conviertan en piezas tan repetitivas; que resulta un poco absurdo leer sólo cosas que comparten elementos en común y no fijarse en otras flores del surtido jardín literario.

Es un poco lógico que las editoriales y los mismos escritores opten por elementos que funcionan a nivel comercial, pero también resulta triste que muchos libros queden en el olvido porque no se apegan a estos parámetros.

Para resumir ambos elementos. En cuestiones prácticas es una buena opción que las personas se acerquen al hábito de la lectura sólo por moda. ¿Cómo sino, muchos, encontrarían lo gratificante de esta práctica? El problema radica en aquellos que se limitan a leer esto. Su hábito no madura o prefieren quedarse en la comodidad de los más recomendados y best-sellers. No voy a crucificar a aquellos que leen sólo un género pero da mucha pena que no se arriesguen a leer algo más.


domingo, 27 de abril de 2014

Lectores de Moda. ¿Malo o Bueno?


Navegando por redes sociales, he leído muchas veces críticas y cuestionamientos (algunas veces subidos de tono) en contra de aquellas personas que practican la lectura por "moda". He decir, antes de comenzar, que no estoy de acuerdo con estas afirmaciones bajo ningún punto de vista.

Y por si este tema no fuera suficiente, inclusive he llegado a leer críticas hacia personas que se decantan por leer solamente algún género literario. Cuantas críticas he visto haca personas que no leemos clásico, o hacia personas que solamente disfrutan de la literatura juvenil.

Para explicar todo este sinsentido se puede recurrir solamente a un concepto: la naturaleza humana.

Las personas estamos acostumbrados a criticar todo aquello que es diferente o que nosotros no hacemos. Aquellos que se creen intelectuales y cultos porque han leído todos los libros de Tolkien o porque se han devorado todos los clásicos habidos y por haber, vendrán a criticar a las personas que leen solamente literatura juvenil.

Ahora al tema de los lectores de moda. ¿En realidad existe eso? Yo diré que no, quien lee lo hace porque le gusta, punto. Se podría considerar "lectores de moda" a todas esas niñatas que -sin siquiera haber leído sus textos escolares- van por el mundo leyendo sinopsis de libros para decir al mundo que son lectoras. Gente que sin leer ni el periódico publica en facebook que está leyendo a García Márquez.

Hemos de criticar eso, que la lectura en general se esté utilizando para pavonearse sin siquiera saber como se abre un libro. No debería ser criticable que una persona se inmiscuya en la lectura solamente porque "está de moda". Aunque fuere moda, si no te gusta leer no podrás conservar ese hábito que puede hacer volar tu imaginación.

Algo que también se debería criticar son a las intolerantes literales. Dejen que las personas lean lo que les divierte. La lectura debe ser divertida, porque si lees por parecer intelectual estás cayendo en lo que tú mismo sueles criticar: leer por moda

Que si, leer enriquece tu léxico y la forma en que te expresas. Pero eso debería servir par ti, más no decirlo a todo el mundo con la única finalidad de que la gente piense que eres un genio y un intelectual.

Si bien esto no es un tag, voy a "taggear" a todos los Escritores Sin Nombre, pues me gustaría mucho conocer su punto de vista al respecto.

sábado, 26 de abril de 2014

Mi favorito

Es difícil elegir un libro favorito, hay quienes conociéndome creerían que es Harry Potter. Ni si quiera el título de ‘Saga favorita’ se lleva, esa es mucho más fácil de decidir: El discomundo. Si la pregunta fuera ¿Cuál es mi autor favorito? También sería complicado, pero mucho más fácil que un libro. Terry Pratchett es grandioso y es de quien más libros he leído, pero no. Mi autor favorito es Neil Gaiman, amo cada palabra que sale de su pluma. Y no son sólo sus libros, Gaiman es todo un personaje.

Es muy difícil elegir un solo libro. Podría ser la saga de La Fundación, que es una visión tan amplia de la humanidad. Podría ser el Señor de los Anillos, cual por su lado es un icono de la literatura fantástica, que tanto me gusta. Sería tan bien una buena opción elegir El juego de Ender y los libros que le suceden. Podría elegir cualquiera del discomundo que no hay pierde con ninguna de ellas. O tal vez alguna de Julio Verne, que me inicio al género de la ciencia ficción. Y mencionando al género hay libros de Arthur C. Clarke, C. S. Lewis, Ray Bradbury, George Orwell, George Turner que llevarían muy bien mi título de favorito. Y aunque me da una pena muy grande al no escoger ni a Ubik de Philip K. Dick ni a Sobre un pálido caballo de Piers Anthony, mi elección es otro.


Tras mucho pensar y valorar tantos libros, llego a la conclusión de que, por el momento, mi libro favorito es Buenos Presagios, como ya mencioné he descartado muchos libros que me parecen únicos y muy valiosos. Pero los remito al primer párrafo, hay una excusa muy buena para elegir este libro. Buenos Presagios tiene dos autores: Neil Gaiman y Terry Pratchett. Ambos nunca me han decepcionado con su escritura y ambos demuestran lo mejor de ellos en este libro. Y no es sólo una mezcla absurda sino que ambos se alimentan mutuamente del talento del otro. Es una mezcla un tanto, muy, dispar pero que combina. El talento de estos dos ingleses es tan grande que a pesar de ser tan distintos logran que esta obra se sienta homogénea y puedas reconocer el estilo particular de cada uno en todas y cada una de las líneas que contiene el libro.

No me quiero alargar con esta entrada porque, la mejor manera de comprender por qué queda como mi libro favorito, es leerlo. No hay pierde, nos es muy largo y su ritmo lo vuelve liviano y fácilmente consumible. Así que ¡leerlo!.